martes, 18 de enero de 2011

¿Deben bloquearse sitios web en una Institución Educativa?

El actual nivel tecnológico y el acelerado ritmo de los avances en las comunicaciones han hecho muy populares a sitios web como Facebook y Youtube en los cuales cualquier persona puede interactuar con otras y compartir todo tipo de contenidos como imágenes y video. Desde hace algún tiempo muchas empresas han optado por bloquear o restringir el acceso a páginas web que distraen a sus trabajadores y generan bajas en su rendimiento; pero, en un juego del gato y el ratón, estas decisiones hicieron surgir muchas otras herramientas que permiten burlar fácilmente dichos bloqueos.

Todo cambio crea controversia. Cabe recordar que la transición de la oralidad a la escritura generó durante siglos constantes discusiones entre los griegos presocráticos pues, entre otras cosas, consideraban que los escritos impedían el buen ejercicio y desarrollo de la memoria; hoy no concebimos a un estudiante sin cuaderno y nadie ha pensado en vetarlo aún sabiendo que en plena clase son capaces de usarlo para dibujar al profesor, jugar triqui, el ahorcado y stop, armar una guerra de papeles, pegarle al primer desprevenido un letrero con frases como "patéame" o pasarse desde bromas hasta insultos y hacer copia en las evaluaciones.

La institución educativa tiene como misión generar escenarios pedagógicos de aprendizaje, crear y promover formas de pensar y actuar con el mundo; de interactuar con los demás en diferentes contextos sociales y culturales. Al inicio de esta segunda década del siglo XXI, tenemos que aceptar que no es sólo en un espacio físico sino que también se debe asumir con liderazgo el desarrollo de esta misión en los espacios virtuales afrontando los retos que ello pueda implicar. 

 Las estadísticas más recientes dicen que, el 22% del tiempo que se pasa en internet es en las redes sociales, Facebook tiene más de 500 millones de usuarios, cada minuto se suben 20 horas de video a Youtube, las empresas que usan social media sobrepasan a la competencia en ingresos y beneficios. Hacer parte de cualquiera de estas redes es gratis. Podemos hacer oídos sordos a los nuevos medios de comunicación digital o aprovecharlos para fomentar en nuestra institución grupos temáticos, foros de discusión, bancos de recursos didácticos ¿podría ser esta una nueva estrategia que aporte a la construcción de competencias en lecto-escritura? ¿ayudaría a mantener una comunicación transversal entre docentes más allá de la mesa de la cafetería? ¿facilitaria la formación de clubes académicos y la interacción entre docentes y estudiantes? Estoy seguro que con la decisión de todos se puede lograr esto y mucho más.


Permitir el acceso libre a estas redes haciendo un llamado al uso creativo y responsable de las mismas es la dirección que debe tomar una institución académica. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario